Tal vez porque vivo en un provincia gobernada por los radicales desde 1983, esa donde Alfonsín soño trasladar la capital, Río Negro. Y además porque vivo en El Bolsón, una ciudad un tanto olvidada y ajena a las runflas políticas de la provincia, mi esperancita tiene que ver con ingresar a ese nuevo universo que es la Argentina post 2003. Por esas cosas que tiene el mapa de la división política, la patagonia es un espacio fragmentado segun los paralelos, en las provincias patagónicas el poder se tensiona entre la costa y la cordillera, y la costa gana...por eso de los puertos que emulan el puerto central. Para peor, en Rio Negro las únicas ciudades cordilleranas son Bariloche y El Bolsón; no hace falta agregar que la primera no necesita demasiado de la provincia...tiene sus propios recursos y medios, casi un principado. En cambio El Bolsón es el último confín, mas cerca de Chubut y las "bondades" del modelo dasnevista, está atrapada entre el olvido y sus propias contradicciones. Aquí hemos llegado muchos desde distintos lares, un número importante expulsados de las grandes ciudades en el 2001, somos un tanto hippies, un tanto anarcos, multiculturales, diversos, cosmopolítas y otras cosas. Tenemos un intendente que se hizo celebre por el affaire con Gonzalito de CQC, que entiende la gestión política municipal por la vivienda organizando las tomas de viviendas y terrenos y, ciudadanos que no votan porque tienen el domicilio en las localidades chubutenses cercanas (Lago Puelo, El Hoyo) porque pagan mas barata la patente del auto o se evitan pagar ingresos brutos.
En ese contexto mi esperancita, formar parte del país que leemos a diario y sobre el que debatimos y que nos empiecen a leer también a nosotros. Es claro que la importancia electoral de un distrito pesa a la hora de las decisiones políticas pero no se puede construir ciudadanía plena bajo ese solo criterio.
viernes, 31 de diciembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
17 de noviembre
Me cuesta escribir regularmente, disculpen si no sigo fielmente las reglas 2.0, todavía tengo algunas inhibiciones a la hora de opinar o analizar algun tema por riesgo de convertirme en aquello mismo que cuestionamos.
Hoy día del militante, día que se hace más significativo por la muerte de NK y el renacimiento de la militancia, al menos, como concepto aceptado.
"¿cómo se empieza a militar?" es una pregunta que escuche mucho en estas tres semanas, desde los más jóvenes hasta los otros; una pregunta para la que no tengo muchas respuestas en este contexto territorial, vale decir, no tengo una respuesta válida para mi. En Buenos Aires y probablemente en otras ciudades (La Plata, Rosario, Córdoba) se me ocurre que la militancia en el plano estudiantil es algo permanente que si bien el menemato dejó un poco maltrecha, siguió estando como espacio reconocido. En nuestro contexto de comunidades pequeñas (30.000 habitantes aproximadamente) los ámbitos estudiantiles tienen muy poca, poquísima, historia de militancia, tradiciones y etc., porque son recientes las instituciones de nivel superior o universitario en la región. Y porque también, la militancia es otra cosa en estos lugares. Entonces se cruzan dos planos: el que nos atraviesa como colectivo nación y aquel que tiene que ver con nuestras particularidades territoriales.
La militancia, en mi perspectiva es una actitud, uno es un militante en su trabajo, en su barrio, o dónde sea, además de suscribir y acompañar militantemente opciones políticas, ideológicas, gremiales o artísticas, desde un partido o una organización de derechos humanos o ambientalista. Sin embargo, la muerte de NK ha puesto en evidencia que la intencionalidad del que pregunta ¿dónde militar? ¿cómo comenzar? tienen que ver con la militancia política, visualizada como aquella que permite llevar adelante aquellos cambios sociales que, cada uno o en conjunto, espera que ocurran.
En lugares como El Bolsón, creo que existen posibilidades de militancias barriales o en colectivos de otro tipo existentes o a construir, pero no veo que sean convocantes las estructuras partidarias anquilosadas, en una provincia que hace 27 años que está gobernada por el mismo partido político. Dicen mucho estos 27 años de cuasi dinastía de unos y otros...tal vez esa sea una primer tarea militante, barrer con las estructuras que nos impiden cambiar de paradigma.
Hoy día del militante, día que se hace más significativo por la muerte de NK y el renacimiento de la militancia, al menos, como concepto aceptado.
"¿cómo se empieza a militar?" es una pregunta que escuche mucho en estas tres semanas, desde los más jóvenes hasta los otros; una pregunta para la que no tengo muchas respuestas en este contexto territorial, vale decir, no tengo una respuesta válida para mi. En Buenos Aires y probablemente en otras ciudades (La Plata, Rosario, Córdoba) se me ocurre que la militancia en el plano estudiantil es algo permanente que si bien el menemato dejó un poco maltrecha, siguió estando como espacio reconocido. En nuestro contexto de comunidades pequeñas (30.000 habitantes aproximadamente) los ámbitos estudiantiles tienen muy poca, poquísima, historia de militancia, tradiciones y etc., porque son recientes las instituciones de nivel superior o universitario en la región. Y porque también, la militancia es otra cosa en estos lugares. Entonces se cruzan dos planos: el que nos atraviesa como colectivo nación y aquel que tiene que ver con nuestras particularidades territoriales.
La militancia, en mi perspectiva es una actitud, uno es un militante en su trabajo, en su barrio, o dónde sea, además de suscribir y acompañar militantemente opciones políticas, ideológicas, gremiales o artísticas, desde un partido o una organización de derechos humanos o ambientalista. Sin embargo, la muerte de NK ha puesto en evidencia que la intencionalidad del que pregunta ¿dónde militar? ¿cómo comenzar? tienen que ver con la militancia política, visualizada como aquella que permite llevar adelante aquellos cambios sociales que, cada uno o en conjunto, espera que ocurran.
En lugares como El Bolsón, creo que existen posibilidades de militancias barriales o en colectivos de otro tipo existentes o a construir, pero no veo que sean convocantes las estructuras partidarias anquilosadas, en una provincia que hace 27 años que está gobernada por el mismo partido político. Dicen mucho estos 27 años de cuasi dinastía de unos y otros...tal vez esa sea una primer tarea militante, barrer con las estructuras que nos impiden cambiar de paradigma.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Previo al paradigma
En estos días de tantos análisis inteligentes y de tantas conversaciones con gente inesperada, me preguntaba ¿dónde queda El Bolsón en el mapa político del país? Muchos de los estudiantes con los que trabajo me han bombardeado a preguntas, descubriendo un sinfin de cosas que estaban ahi, pero que hasta ahora parecían no tener que ver con ellos. Si bien dada la temática que tratamos es inevitable hablar de este páís en este tiempo, hablar de su historia que es presente, nunca como esta semana me encontré con otras preguntas y con otras valoraciones. Son jóvenes, entre 23 y 27 años aproximadamente, estudian carreras vinculadas a la docencia, sienten que El Bolsón queda lejos del país.
Con los compañeros adultos me pasa otro tanto, encontré en la plaza Pagano gente que no pensé encontrar y me senti feliz -en algunos casos- de esa coincidencia -en otros no tanto-. Pensaba entonces en la idea del Kirchnerismo como adhesión vergonzante, como alguien dijo en twt en estos días, casi como ser gay y la muerte de NK nos sacó del placard. Pero al margen de este fenómeno compartido a nivel nacional, me parece que El Bolsón (y tal vez debería decir Rio Negro, gobernada por el radicalismo casi a modo de dinastía no sanguínea, desde 1983) se encuentra en la etapa pre-paradigma kirchnerista.
Después del "que se vayan todos", NK aparece enarbolando un discurso contrapuesto, en términos de paradigma justamente, y nos devuelve la idea de la política y de la inclusión en términos de derechos y no de derrame, como conceptos vertebradores del proyecto. Pasamos de mirar al Estado como enemigo a sentirnos parte de él, y aquí radica, creo, este status pre de la región: para los bolsoneros el Estado (municipal, provincial) sigue siendo mi contrario y el Estado nacional si bien opera territorialmente, es una imagen que no se conjuga con los actores que vemos por TV.
Todos los argumentos que escuchamos y compartimos acerca del tiempo que se abre a la esperanza, tiempo de doblar la apuesta, debieran ser para esta región el momento de ponernos en sintonía con el resto del país, un momento fundacional para la democracia de estos pagos. Eso requiere cambios institucionales pero también un definitivo cambio en el compromiso de cada uno de nosotros para entender que es hora de dar la batalla por formar parte del Estado y rehuir la comodidad de cascotearlo.
Con los compañeros adultos me pasa otro tanto, encontré en la plaza Pagano gente que no pensé encontrar y me senti feliz -en algunos casos- de esa coincidencia -en otros no tanto-. Pensaba entonces en la idea del Kirchnerismo como adhesión vergonzante, como alguien dijo en twt en estos días, casi como ser gay y la muerte de NK nos sacó del placard. Pero al margen de este fenómeno compartido a nivel nacional, me parece que El Bolsón (y tal vez debería decir Rio Negro, gobernada por el radicalismo casi a modo de dinastía no sanguínea, desde 1983) se encuentra en la etapa pre-paradigma kirchnerista.
Después del "que se vayan todos", NK aparece enarbolando un discurso contrapuesto, en términos de paradigma justamente, y nos devuelve la idea de la política y de la inclusión en términos de derechos y no de derrame, como conceptos vertebradores del proyecto. Pasamos de mirar al Estado como enemigo a sentirnos parte de él, y aquí radica, creo, este status pre de la región: para los bolsoneros el Estado (municipal, provincial) sigue siendo mi contrario y el Estado nacional si bien opera territorialmente, es una imagen que no se conjuga con los actores que vemos por TV.
Todos los argumentos que escuchamos y compartimos acerca del tiempo que se abre a la esperanza, tiempo de doblar la apuesta, debieran ser para esta región el momento de ponernos en sintonía con el resto del país, un momento fundacional para la democracia de estos pagos. Eso requiere cambios institucionales pero también un definitivo cambio en el compromiso de cada uno de nosotros para entender que es hora de dar la batalla por formar parte del Estado y rehuir la comodidad de cascotearlo.
lunes, 1 de noviembre de 2010
De miércoles a viernes
El miércoles fue un día tan difícil que agradecí que fuera feriado, para no tener que enfrentar al grupo de alumnos en el estado que me encontraba. Sin embargo, el jueves fue peor, pero ese dia no tenia clases. El viernes teníamos un taller con gente de la Red x la identidad de Fiske Menuco (Roca) y no podía borrarme, había insistido mucho para que los estudiantes del espacio Derechos Humanos y Educación de los dos profesorados (el de música y nivel inicial) fueran al taller; dos nietos recuperados iban a estar presentes.
Cuando estuvimos ahí, me pregunté (una vez más) qué hicimos los que pasamos los 40 para que los jóvenes de hoy tengan una idea clara de como se ha construido este país, digamos, en los últimos 50 años? Y me respondí: evidentemente no hicimos mucho. Claro que esta respuesta adquiría otro significado después del miércoles, mucho más angustiante. No estoy hablando en términos individuales, cada uno sabe que tanto o que nada hizo, sino en términos generacionales. En primer lugar porque estuvimos ahi, aunque con pocos años vivimos parte de ese horror y también porque muchos fuimos la juventud movilizada del ´84, que luego rapidamente se decepcionó y gran parte de la cual se "convirtió" con el menemato.
La muerte de NK me devolvió a la idea de los recambios generacionales, y a la imagen de la asunción de Cámpora; Kirchner era uno de esos jóvenes que gritaban en la plaza y desde el propio día de su asunción nos entregó ese legado, traspaso que se vió interrumpido por las múltiples y complejas relaciones de poder de esa época.
Ahora estamos ahí, otra vez en la plaza, otra vez con los jóvenes ¿qué vamos a hacer los que todavía tenemos que demostrar que nuestro compromiso vence a nuestras decepciones?
Cuando estuvimos ahí, me pregunté (una vez más) qué hicimos los que pasamos los 40 para que los jóvenes de hoy tengan una idea clara de como se ha construido este país, digamos, en los últimos 50 años? Y me respondí: evidentemente no hicimos mucho. Claro que esta respuesta adquiría otro significado después del miércoles, mucho más angustiante. No estoy hablando en términos individuales, cada uno sabe que tanto o que nada hizo, sino en términos generacionales. En primer lugar porque estuvimos ahi, aunque con pocos años vivimos parte de ese horror y también porque muchos fuimos la juventud movilizada del ´84, que luego rapidamente se decepcionó y gran parte de la cual se "convirtió" con el menemato.
La muerte de NK me devolvió a la idea de los recambios generacionales, y a la imagen de la asunción de Cámpora; Kirchner era uno de esos jóvenes que gritaban en la plaza y desde el propio día de su asunción nos entregó ese legado, traspaso que se vió interrumpido por las múltiples y complejas relaciones de poder de esa época.
Ahora estamos ahí, otra vez en la plaza, otra vez con los jóvenes ¿qué vamos a hacer los que todavía tenemos que demostrar que nuestro compromiso vence a nuestras decepciones?
domingo, 31 de octubre de 2010
Por qué colgado de las nubes?
Asi se llama el cerro que le da marco a la ciudad de El Bolsón, Piltriquitrón quiere decir "colgado de las nubes". Me gusto que este blog parido en esta circunstancia histórica tuviera esa referencia, el Piltri, como le decimos en el pueblo. Aqui las cosas están para el lado del Piltri o para el otro lado. Pero además porque el nombre hace referencia a esa actitud de muchos de nosotros, que por solamente mirarnos el ombligo estamos como colgados de las nubes...
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