lunes, 17 de septiembre de 2012

el héroe y la hazaña

El héroe ya no existe, es una construcción de otra época. No obstante, conductas heroicas aparecen en situaciones trágicas o excepcionales.
A falta de héroes, hemos elegido a los deportistas para ocupar ese lugar. El deportista es el héroe de este tiempo, representa los valores y virtudes humanos más altos y junto con ello el del espíritu nacional.
Me sorprende, como depositamos en ellos valores que somos incapaces de representar en nuestra cotidianeidad ¡claro! ¡Por eso los admiramos! El deportista es un sujeto con un talento especial para una disciplina determinada, incluso entre varios deportistas de la misma disciplina es difícil encontrar dos sujetos que se conduzcan de igual manera, desde la técnica a la conducta. ¿Por qué atribuirle (y de paso, demandarle) otros valores y responsabilidades?
Nuestra sociedad capitalista, hipercapitalista, post capitalista, hace de la individulidad un culto y del éxito su dios, sin embargo allí dónde aparece el terreno de "la defensa nacional" aunque más no sea deportiva, se demanda del héroe la conducta sacrificada de resignar su individualidad y ofrendarse por el supremo bien del triunfo colectivo. Entonces no alcanza que el mejor jugador del mundo (ponele...Messi) sea argentino, si ese logro lo consiguió jugando en un capitalista club de futbol, para peor extranjero, debe replicar ese éxito en representación de la bandera nacional, es más, debe sacrficarse y jugar aun con ampollas en los pies y conjuntivitis en sus ojos y, por supuesto, debe ganar, porque sino es una deshonra (pecho frio, mercenario y una lista innumerable y poco creativa de epítetos).
Lo banco a Delpo, me encanta como juega. Es posible que sea caprichoso y consentido, me tiene sin cuidado porque en ese universo capitalista del deporte/espectáculo está lleno de gente así, muchos de los cuáles ni siquiera juegan tan bien como él y tampoco, hay que ser justos en esto, alcanza los talones a ciertos estandartes de la soberbia nacional. Dicho esto, lamento que no haya jugado el cuarto punto de la Davis, (competencia que revela la trascendencia del patrioterismo desde su fundación ) y en retrospectiva casi lamento que lo haya hecho el viernes. Sin embargo, si pudieramos abstraernos de las personas y trataramos de ver de que se trata este juego de equipo de un conjunto de individualidades egocéntricas, sigo creyendo que era preferible un jugador entero con menos ranking que uno bueno que está roto. El partido del viernes fue horrible, Delpo le gano con el oficio, pero hoy no le hubiese alcanzado para ganarle a Berdych y le hubiese dejado el peso de la responsabilidad a Pico. Porque el punto era ese, tenía que jugar y tenía que ganar, porque para eso es el mejor tenista argentino, para eso queríamos que jugara, no?
Creo que las aguas están divididas a priori, estaban divididas antes de estos protagonistas. La pretensión de lograr "un equipo" sobre la base de que el único que debe cambiar es Delpo me parece equivocada, pretender que asuma el liderazgo me parece también equivocado, máxime cuando se confunde liderazgo con cierta estilo de capataz que dice "yo mando". Quizas le falta madurez para eso, tal vez no le interesa liderar nada (le pasa a alguna gente). Conocer las diferencias e ignorarlas tampoco es bueno. Decidir que Jaite (entrenador de Nalbandian cuando el conflicto en 2008) se convierta en el capitán del equipo es como esconder la basura abajo de la alfombra, no se vé pero está. Poner a un subcapitán para que tienda un puente con Delpo es asumir que hay un rio que cruzar y también refuerza una visión de "él y nosotros".
Seguramente hubiese sido más feliz que no jugara y listo, incluso el resultado podría haber sido el mismo y el liderazgo lo hubiese ejercido Nalbandian desde la banca. Igual lo hubieran pasado por la picadora de carne, porque no le creen la lesión, porque les parece que la lesión duele más si no juega por su propio interés individual, porque es un mercenario, etc. Sorprende que muchos de los que silbaron en la cancha serían incapaces de tenderle la mano al vecino de al lado, pero el héroe tiene que estar por encima del resto de los mortales, el tiene que inmolarse, jugar y ganar, jugar y lastimarse, solo así la hazaña es posible. ¿No sería mejor poner tanta exigencia en acciones más importantes que una victoria deportiva?